El óxido de mis temores. (by Vaska)
(Fotografía por Alejandro Morcillo)Mientras observaba el intenso color cobrizo en la escueta linea que divide lo de aca y lo del mas alla, pensaba en que me pude haber equivocado. Recorri sin cesar los intrinsecos laberintos de mi memoria buscando la punta del ovillo. Senti de pronto aquella luz oxidada dentro de mi cabeza, dejando caer miles de sombras confusas y monotonas, mezclando aun mas aquel insoportable desorden. El Acid Jazz hacia eco en aquellos espacios aun sin llenar y mis temores huian despavoridos tratando de no ser capturados, en tal caso serian largamente interrogados para poder descubrir al fin, el principio de las cosas. Principio que estoy buscando desde hace demasiado tiempo; tanto y tanto busque que en ciertos momentos el objeto mismo de la busqueda perdio todo su significado, asi como lo perdiera la palabra despues de ser repetida una centena de veces por voces irreverentes.
En que me pude haber equivocado. Mis temores habian cansado su paso agitado, el Acid Jazz habia oxidado su lamento en el crepusculo de aquella linea que divide lo escueto de aca con lo escueto del mas alla, y recorer aquel desorden de sombras proyectadas dentro de mi cabeza podria perder el sentido como lo perdiera en aquel entonces la palabra despues de ser recorrida diez decenas de veces por aquellas ya nombradas irreverentes voces.
La palabra perdio inevitablemente su sentido, desfiguro por completo su forma, color, textura y olor. Mi memoria continuo persiguiendo a mis temores que habian reanudado su ya no tan cansada marcha, las sombras comenzaron a formar un solo manto negro y uniforme, dejando su obsoleta existencia de sombras para pasar a ser una omnipresente y temible obscuridad. El oxido de aquella luz era apenas un hilo absurdo que no podia siquiera proyectar la sombra de un misero e insignificante insecto.
El Acid Jazz comenzo a gemir de pronto, como un lamento interminable de sonidos guturales clamando por una certera explicacion. En que me pude haber equivocado. Seguir los pasos de mis temores hasta el fin, ese seria el principio, empujar a mi memoria a nombrarlos hasta que pierdan su sentido, como lo hicera la palabra en aquella oportunidad. Repetirlos una y otra vez hasta el cansancio, como repite la luz oxidada su fulgor desde hace millones de años y en ambas escuetas fronteras de lo desconocido, hasta desvanecerse por completo en la incertidumbre misma del ser.
Y por fin descubri en que me habia equivocado, el Acid Jazz abrio las puertas de mi memoria y la inundo de un resplandeciente color dorado, me repeti a mi mismo cien veces y mis temores dejaron de escapar, mas aun, como la palabra, perdieron su sentido y se perdieron en lo infinito de su equivoca presencia.


2 Comentarios:
Parece que a este vaska se le oxidó el cerebro, de puro leer la imposible historia (o no-historia?)de macedonios, hombre de blanco verde, indigenas y cascotes cósmicos, cósmicos, cósmicos, cósm...Falta un poco de Alzhemier mi amigo
Por
Anónimo, A la/s
9 de noviembre de 2007 a las 7:18 p. m.
Quizá sea mejor volverse un poco loco que anestésico, o el Alzheimer - esa atrofia - no es una especie de anestésico natural ? La realidad - y tambien la irrealidad - que surge de la Hisoria del Gran Zapallo, despues de todo, por áhi no es sino un nuevo estimulo para vivir, sin saber siquiera si el pobre Vaska está afuera o adentro del Zapallo... igual que yo
Por
Anónimo, A la/s
11 de noviembre de 2007 a las 5:59 p. m.
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