Las largas pláticas con los Hombres de Verde
Las largas charlas de Macedonio con Balter, Tilbur, Nego y Ofronok, eran verdaderas danzas de las infinitas preguntas de Macedonio combinándose con las complejas explicaciones de sus interlocutores. Las charlas se hacían en los lenguajes europeos – principalmente español y portugués – y también en el lenguaje de los pilagás, wichís, algunas formas del guaraní y de los quichuas. A pesar de que los investigadores eran los Hombres de Verde, el que preguntaba en general era Macedonio, lo cual era un sobrentendido entre los componentes de aquel singular grupo socrático. Podemos imaginarlos sentados debajo de un algarrobo, a cualquier hora del día o la noche, cerca de alguna aguada, observando el sol abrasador, culpable del cataclismo según algunas leyendas (Dios-sol enfurecido arrojando fuego), o la luna “sangrante” al decir de otras leyendas (culpaban a la luna del acontecimiento, aunque la pobre Luna en realidad habría sufrido las mordeduras de algunas fieras, yaguaretés y yacarés). O posando los ojos aun mas lejos, en las lejanas y frías estrellas, otras de las culpadas por las historias legendarias, (a esos astros se les había ocurrido defecar aquellos meteoritos sobre la llanura), y a las que se podría acceder con un poco de fortuna, por medio de algún árbol gigantesco que llegaba a esas alturas inmensas, siempre y cuando se tuviera la suerte de encontrar los ignotos lugares donde crecía. Se sentaban alrededor de fogones en que se regalaban con algún animal de caza, sentados en piedras (a veces meteóricas!) o en e cráneo seco de un vacuno, aunque Macedonio solía hacerlo en una especie de banquito de quebracho, de forma alargada, tallado por el mismo, banquito que, según después se supo, guardaba un secreto.


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