El Gran Zapallo

"Esa historia, que sólo podrían relatar los azorados habitantes del Chaco que iban a verse envueltos en la pulpa zapallar, absorbidos por sus poderosas raíces."
(Macedonio Fernandez, "El Zapallo que se hizo Cosmos")

20 noviembre, 2007

DIALOGO A ORILLAS DE LA CRUZ DEL SUR

En algún momento, Ofronok preguntó: - “Y no tenés miedo, Macedonio, que al descubrir verdades ignoradas o tergiversadas por otros, cuando pretendas contárselas, seas eliminado como le pasó a aquel habitante de la caverna de Platón?

- Bueno – dijo Macedonio con mirada brillante – no hay duda que ciertas verdades son motivo de asesinato. Pero creo que corro con ventaja sobe el aquel esclavo, porque Platón ya contó la historia. ¿No sería tonto desaprovechar lo que uno ya está avivado?

- Pero - terció Balter - algo vas a querer hacer con semejantes cosas vividas y aprendidas en este desierto

- Si, claro, las voy a relatar, pero con un lenguaje bastante confuso - hizo una pausa y allí pensó en el lenguaje confuso que usaban los Hombres de Verde para no narrar lo indebido – y los Hombres de Verde se percataron el motivo de la pausa de Macedonio, pero, nobleza obliga, se hicieron los distraídos “Ese lenguaje – prosiguió por fin Macedonio, solo sería para iniciados. ¿ No lo hizo Copérnico, cuando escribió una supuesta fábula en que planetas giraban alrededor del Sol? . El método no recibiría hoy el premio a la mejor fantasía, pero los esbirros de la Inquisición parece que se lo tragaron. ¿ Tendría el polaco bien presente la alegoría de la caverna?

- Y para esos “iniciados, ¿quien será el iniciador? – pregunto Ofronok

- ¿ No debiera ser yo mismo? Aunque vos bien sabes que hay mucha gente que se inicia sola, en forma autodidacta digamos; de no ser así el intelecto humano no hubiera progresado mucho. Hay una especie de intuición espontánea (si se me permite la expresión, quizá redundante), muchas veces compartida a la distancia por otros individuos que ni se conocen.

- Sincronicidades ?

- Así las llama el suizo Jung, parece. – Mi lenguaje confuso, lo sería mucho menos que el de los jeroglíficos egipcios, así que los Champolion estarían de sobra…Además ¿no crees que cada cual oye lo que quiere oír y lee lo que quiere leer…? Si un tipo cree que sos un genio, le parecerá genial tu mas grande burrada, pero si cree que sos un asno, tu mayor verdad le sonará a disparate…

Guardó una largo silencio rubricado con una distante mirada a negros espacios, que entrevió como túneles, entre las constelaciones cercanas a la Cruz del Sur, que aquella noche brillaba rabiosamente; el mismo cielo que taladraría las mentes y los temores de los aborígenes – pensó - por lo acontecido hace 6000 años, y que persisten hoy en su memoria colectiva y ancestral, -Que crees que pensarán si digo que vivimos dentro del Zapallo ? – preguntó

-Que estas loco como una cabra, por supuesto - dijo riendo Nego

-Alguno de los que diga eso ¿podría demostrar que esa aseveración no es cierta… o que es cierta?

-Desde luego que no

-Sin embargo parecería dispuesto a juzgar, a dictaminar, a tirar la primera piedra sobre mi

- Porque no dijiste lo que quería oír, que la vida normal es los que se ve y no hay que pensar en tonterías, que el Cosmos no tiene nada que ver.

-Parece que se impone, por lo tanto un lenguaje oscuro, ¿oirán los que quieran oír?

-Siempre ha sido así

14 noviembre, 2007

LOS VAIVENES DE UN MANUSCRITO

Corría el año 1913. Pedro Saldaña, era un mensú del trabajado de Allica en Puerto Bemberg, a unos 30 km de la desembocadura del Río Iguazú en el Paraná. Como tantos otros amantes de la libertad y ahíto del maltrato de los capangas, Pedro Saldaña huyó río abajo en uno de aquellos clásicos escapes imposibles o , en todo caso condenados a la frustración, como bien lo contaría años después Horacio Quiroga en uno de sus memorables cuentos, malinterpretado mas tarde en una producción cinematográfica cajetilla. La juventud veinteañera de Saldaña, le permitía la proeza de huir por la selva, vadear arroyos, esquivar las fieras, aguantarse privaciones, hasta conseguir alguna embarcación que pudiera conducirlo al ansiado Sur liberador, en dirección a Posadas.
Como era de esperarse, pronto el prófugo fue capturado por los esbirros del capanga, merced a alguna alcahuetería, a los bien entrenados perros, a los temibles rifles; el prisionero fue a parar a las mazmorras de la entonces “justicia” de Posadas, de jurisdicción nacional, puesto que Misiones pasaba por un período de no-Provincia.
El hecho ocasionaría una singular batalla judicial: la empresa demandó a Saldaña por abandono inconsulto del trabajo – según cláusula del “contrato” que Saldaña había “firmado” sin leerlo porque no sabía hacerlo; y que hasta habilitaba a la empresa a capturar al mensual en caso de fuga (curiosa justicia depositada por la parte mas debil en manos y capricho de la parte mas fuerte) – ; por su parte el Fiscal Federal Macedonio Fernández, salió en defensa del mensú, que había sido acusado de “estafa” por un innombrable Juez . El Fiscal pidió a libertad del detenido; – pero no pudieron ir muy lejos, ni Macedonio ni Saldaña: los hilos del poder se movieron prestamente, y Macedonio fue relevado de inmediato, debiendo pasar el sufrido mensú unos cuantos meses en la carcel; para luego volver otra vez al trabajado, a los fines de pagar las laberínticas y tautológicas deudas con la empresa damnificada que crecían como El Gran Zapallo, a lo que se agregarían los gastos del juicio, etc

Se cree que Saldaña en realidad era un agente de los Hombres de Verde, y su verdadera misión era precisamente caer detenido, al mejor estilo de las aventuras de espionaje, a los fines de contactar secretamente con Macedonio, con quien se encontraría en numerosas oportunidades, incluso muchos años después, cuando fue protagonista del ocultamiento del manuscrito del ya ex-Fiscal.

El Manuscrito de Macedonio fue encontrado alrededor de 1980, durante una excavación (oyo-ó)en procura de plata yvygüy , el Tesoro (o mejor los Tesoros) del Mariscal López que, según la certeza popular, el Presidente paraguayo mandó a que enterrararan todos sus connacionales, cuando la derrota era inminente, cosa que se hizo a rajatabla, bajo las balas del general Mitre y del Baron do Rio Branco, y para evitar que las tales riquezas cayeran en manos del la triple alizanza; aquellos enterramientos se realizaron en tantos lugares como convencidos hay en dicha certeza. En nuestro caso, el plata yvygüy estaba en el Cerro Pelón, de la Bajada Vieja de Posadas. Cuenta la leyenda que el hallazgo fue obra del buscador profesional de tesoros, don Hugo Candia Cravero, quien se volvió rico de la noche a la mañana – como tantos otros encontradores de tesoros – y encima tuvo la fortuna de encontrar el Manuscrito, guardado en una caja de madera dura y envuelto en papel de diario y una lona. El escrito narra los hechos aquí relatados, o al menos parte de ellos. Candia Cravero, olfateó de inmediato el valor de este material, ya que sabia leer, pero, mas ocupado por administrar sus recientes riquezas, lo entregó a un viejo conocido, apodado el Carpincho, antiguo sereno del Hotel Avalos, en el que solía vivir Macedonio. El Carpincho había escuchado las conversaciones nocturnas de Macedonio con sus contertulios misioneros, y aunque no entendía sobre los temas que hablaban, no podía sino sentir afecto y admiración por ese bondadoso “dotor porteño” que era tan respetado por la gente importante que lo visitaba. El Manuscrito, fue celosamente guardado por el ex sereno ya anciano, y pudo ser leído por una prostituta jubilada, que en sus mocedades habia ofrecido sus servicios en el "Fumo Bravo", uno de los piringundines de la Bajada Vieja; la madama , que, mate en mano, solia revivir nostalgias con el viejo sereno y compinche de correrias, tenia conocimientos de letras, ya que había sido raptada por tratantes de blancas en su Croacia natal, mientras estudiaba en la Universidad. Poseedora de una memoria prodigiosa, en un par de leídas grabó en su mente los sucedidos , con suerte para la historia, porque poco después el Carpincho murió y el Manuscrito, desde entonces no se ha vuelto a encontrar. La prostituta le narró (le dictó) su contenido a un periodista del diario El Territorio, quien tomó minuciosa nota del relato – digamos que reconstruyó el Manuscrito – y este ejemplar fue pasando de mano en mano en noches de truco y borracheras. Hasta que por fin, el enojado periodista, en momento libre de alcohol, lo reclamara con vehemencia y lo recuperara– aunque sin impedir que fuera a su vez, leído y relatado por el autor de este blog.

Quien fue el que enterró el Manuscrito en el cerro Pelón ? Pues el mismo Saldaña, en una de sus recurrentes escapes (“estafas”) de Puerto Bemberg, hacia Posadas; para reciclarse reiteradamente como mensú, aunque también, a su muerte, como Hombre de Verde. Para su admisión en esta elite verde, se tomaron en cuenta la eficiencia en el cumplimiento de las misiones encomendadas; y el hecho de que el hombre era un perfecto baqueano de los cerrados montes y los infinitos ríos misioneros, de sus riquezas naturales y , poco a poco (y en carne propia) , de la acción predadora de algunos Hombres de Blanco.

11 noviembre, 2007

Del secreto de los Hombres de Verde, de una guitarra y un Aleph

Las charlas amistosas sobre sus dudas e inquietudes tenían solo algún mutuo arcano que Hombres de Verde y Macedonio no compartían. El secreto de los Hombres de Verde aparecía cuando Macedonio incursionaba no sobre el origen no de los aerolitos o del mismo Zapallo Cósmico, sino sobre el origen de los propios Balter, Tilbur, Nego y Ofronok, en cuyo momento el lenguaje de estos se transformaba en babélico, incomprensible en absoluto para Macedonio, aunque ellos no parecían percatarse de la perplejidad de nuestro hombre al escuchar semejante jeringoza, en la que los otros, por lo demás, solían entretenerse por largos minutos, ora con rostros reflexivos, ora matizándolos con estruendosas carcajadas

Pero Macedonio también tenia su secreto, y residía precisamente en su alargado banquito de quebracho, al que cuidaba con sumo celo, habiendo observado, los otros, en silencio, que cuando algunos de ellos se sentaba en el, Macedonio parecía inquieto y perdía gran parte de su histrionismo, fenómeno que desaparecía de inmediato cuando “el usurpador” se levantaba, momento que Macedonio aprovechaba para ocupar su pequeño trono, apareciendo en su cara un mueca de alivio.

Muchas teorías se tejieron en torno a estos secretos que fueron percibidos por algunos testigos tanto indígenas como europeos en distintos momentos.

Se cree que los Hombres de Verde ocultaban su origen cósmico para no tener que dar explicaciones de difícil comprensión - quizá estaban programados para confundir sus lenguas en circunstancias especiales, como aquel bíblico escenario de Babilonia cuando los hombres quisieron sentarse mas alto que sus asentaderas (la repetición de circunstancias en lugares y momentos distantes es históricamente frecuente – hasta correcta).

Por su parte las leyendas sobre el madero-asiento de Macedonio, tienen una versión un tanto prosaica: que esperaba disponer de una buena madera para hacerse una guitarra, el día que terminara su misión chaqueña y tuviera a mano un amigo luthier en Buenos Aires, en Asunción o en Posadas. Aunque hay otra teoría, menos pedrestre, al parecer elaborada por uno de los discípulos de Macedonio, Jorge L Borges; según este, aquel trozo de quebracho, nacido en las cercanías del Campo del Cielo y al lado o adentro del Gran Zapallo, contendría nada menos que un Aleph (aunque un Aleph en sentido inverso al que crearía después Borges).

En ambas casos, dicen los que saben, de ninguna manera Macedonio estaría dispuesto a compartir esos elementos - guitarra o Aleph - con unos extraños tipos vestidos de verde, al menos que dejaran de hacerse los misteriosos cuando el quería saber de donde habían salido.

Aparte de estos tabúes, que por serlo implicaba un respetuoso mutuo silencio, sin preguntas que no tendrían ninguna respuesta, no había entre estos amigos de circunstancias, mayores secretos o inconvenientes. Incluso coincidían en la forma de asar la carne o embucharse unos interminables mates o unos horribles tererés cebados con agua natural, maneras de hidratarse ante la brutal agresión a que los sometía el tórrido sol chaqueño – calor implacable que estimulaba seguramente a que analizaran una y otra vez las historias Aquel Dios-Sol, malhumorado, que en un momento de furia con el pueblo wichi, envió las terribles piedras del Gran Fuego, que extinguió toda vida de la llanura, obligando a los que pudieran escapar, a vivir ocultos bajo tierra durante interminables tiempos. Era una manera en que aquellos platicantes bajo un sol abrasador, sublimaban la vulgar “charla sobre el tiempo". Claro está que en este caso se hablaba de las dos clases de tiempo: uno, del que marcan termómetros y barómetros; y dos, del histórico lento transcurrir desde 6000 años atrás, hasta el futuro infinito que señala, de manera inquietante, el Gran Zapallo

03 noviembre, 2007

Las largas pláticas con los Hombres de Verde

Las largas charlas de Macedonio con Balter, Tilbur, Nego y Ofronok, eran verdaderas danzas de las infinitas preguntas de Macedonio combinándose con las complejas explicaciones de sus interlocutores. Las charlas se hacían en los lenguajes europeos – principalmente español y portugués – y también en el lenguaje de los pilagás, wichís, algunas formas del guaraní y de los quichuas. A pesar de que los investigadores eran los Hombres de Verde, el que preguntaba en general era Macedonio, lo cual era un sobrentendido entre los componentes de aquel singular grupo socrático. Podemos imaginarlos sentados debajo de un algarrobo, a cualquier hora del día o la noche, cerca de alguna aguada, observando el sol abrasador, culpable del cataclismo según algunas leyendas (Dios-sol enfurecido arrojando fuego), o la luna “sangrante” al decir de otras leyendas (culpaban a la luna del acontecimiento, aunque la pobre Luna en realidad habría sufrido las mordeduras de algunas fieras, yaguaretés y yacarés). O posando los ojos aun mas lejos, en las lejanas y frías estrellas, otras de las culpadas por las historias legendarias, (a esos astros se les había ocurrido defecar aquellos meteoritos sobre la llanura), y a las que se podría acceder con un poco de fortuna, por medio de algún árbol gigantesco que llegaba a esas alturas inmensas, siempre y cuando se tuviera la suerte de encontrar los ignotos lugares donde crecía. Se sentaban alrededor de fogones en que se regalaban con algún animal de caza, sentados en piedras (a veces meteóricas!) o en e cráneo seco de un vacuno, aunque Macedonio solía hacerlo en una especie de banquito de quebracho, de forma alargada, tallado por el mismo, banquito que, según después se supo, guardaba un secreto.

01 noviembre, 2007

La encrucijada del Campo del Cielo

Los Hombres de Verde de alguna manera sabían que ese cosmopolitismo de la llanura chaqueña - nombre asaz limitante, ya que sus caracteres se corresponden también con el resto de la provincias de norte y noroeste argentino (pudiendo denominarse entonces llanura chaco-santafecino- santiago-salteño-tucumano-catamarqueño-riojano-cordobesa), era el lugar ideal para que el cosmos se hiciera presente; fue lo que le comunicaron esis Hombres a Macedonio Fernandez, con quien tenían largas charlas, sentados en el lugar exacto del mensaje infinito en forma cataclísmicos cascotes de hierro, despeñados a casi la velocidad de la luz, allí, a la vera del cosmos (en una de sus bellas retóricas, Carl Sagan dice que en la Tierra estamos “en la orilla del océano cósmico”).

El óxido de mis temores. (by Vaska)

(Fotografía por Alejandro Morcillo)

Mientras observaba el intenso color cobrizo en la escueta linea que divide lo de aca y lo del mas alla, pensaba en que me pude haber equivocado. Recorri sin cesar los intrinsecos laberintos de mi memoria buscando la punta del ovillo. Senti de pronto aquella luz oxidada dentro de mi cabeza, dejando caer miles de sombras confusas y monotonas, mezclando aun mas aquel insoportable desorden. El Acid Jazz hacia eco en aquellos espacios aun sin llenar y mis temores huian despavoridos tratando de no ser capturados, en tal caso serian largamente interrogados para poder descubrir al fin, el principio de las cosas. Principio que estoy buscando desde hace demasiado tiempo; tanto y tanto busque que en ciertos momentos el objeto mismo de la busqueda perdio todo su significado, asi como lo perdiera la palabra despues de ser repetida una centena de veces por voces irreverentes.
En que me pude haber equivocado. Mis temores habian cansado su paso agitado, el Acid Jazz habia oxidado su lamento en el crepusculo de aquella linea que divide lo escueto de aca con lo escueto del mas alla, y recorer aquel desorden de sombras proyectadas dentro de mi cabeza podria perder el sentido como lo perdiera en aquel entonces la palabra despues de ser recorrida diez decenas de veces por aquellas ya nombradas irreverentes voces.
La palabra perdio inevitablemente su sentido, desfiguro por completo su forma, color, textura y olor. Mi memoria continuo persiguiendo a mis temores que habian reanudado su ya no tan cansada marcha, las sombras comenzaron a formar un solo manto negro y uniforme, dejando su obsoleta existencia de sombras para pasar a ser una omnipresente y temible obscuridad. El oxido de aquella luz era apenas un hilo absurdo que no podia siquiera proyectar la sombra de un misero e insignificante insecto.
El Acid Jazz comenzo a gemir de pronto, como un lamento interminable de sonidos guturales clamando por una certera explicacion. En que me pude haber equivocado. Seguir los pasos de mis temores hasta el fin, ese seria el principio, empujar a mi memoria a nombrarlos hasta que pierdan su sentido, como lo hicera la palabra en aquella oportunidad. Repetirlos una y otra vez hasta el cansancio, como repite la luz oxidada su fulgor desde hace millones de años y en ambas escuetas fronteras de lo desconocido, hasta desvanecerse por completo en la incertidumbre misma del ser.
Y por fin descubri en que me habia equivocado, el Acid Jazz abrio las puertas de mi memoria y la inundo de un resplandeciente color dorado, me repeti a mi mismo cien veces y mis temores dejaron de escapar, mas aun, como la palabra, perdieron su sentido y se perdieron en lo infinito de su equivoca presencia.

Que dijo?


Macedonio Fernandez escribe "mal", rompiendo reglas gramaticales a proposito.

He aqui un fragmento de "El ser de la nada, el proyecto literario deMacedonio Fernández" escrito por ANA BELÉN MARTÍN SEVILLANO de la Universidad Complutense de Madrid.

"Plasmar este ideario precisa liberar de impurezas a la palabra escrita,por ello el (no)estilo de Macedonio respeta poco las normas gramaticales y sintácticas. Al modo de Huidobro, el escritor argentino persigue un lenguaje exclusivamente literario capaz de proporcionar puntos de fuga al lector. Ya que el asunto o tema se ha desestimado por ser considerado elemento no ficcional, por lo tanto no literario, el lenguaje y las técnicas que sobre él se aplican pasan al primer plano artístico. Una de las que utiliza es el «mareo» que se consigue alterando las estructuras gramaticales y de uso. Su objetivo es que el lector abandone la consciencia de su propio ser para someterse al nuevo cosmos que supone la obra literaria en sí. Ya se vieron los recursos de metáfora, chiste conceptual y personaje novelístico a los que se añadiría el especial tratamiento del lenguaje. Recursos de La retórica y poética clásica cobran un nuevo significado en Macedonio. Prima la especial alteración de la sintaxis, en la mayor parte de los casos totalmente «incorrecta» (!) que produce una dificultad de intelección o,como mínimo, ambigüedad. Largos períodos con constantes rupturas de la norma o, por el contrario, frases extremadamente breves confieren a la
prosa un ritmo irregular y entrecortado. Comas y puntos multiplican su presencia para apoyar ese efecto y ahondar en la confusión del lector que frente a esta escritura ha de sacudirse y prestar mayor atención. El hipérbaton se agudiza hasta el estremecimiento lingilístico. Las alteraciones léxicas, a base de prefijos y sufijos inusuales, y los neologismos pretenden dar vida a un nuevo concepto más que embellecer el relato. La ironía y la parodia revierten sobre los clisés y las frases hechas, proverbios y refranes (denostados también por su carácter aleccionador). Los guiones y paréntesis ayudan a la creación de nuevos términos y conceptos y, a la par, al desmembramiento del discurso lineal.
En suma, todo apunta en Macedonio Fernández a lo insólito, a las afueras de la línea que se ha trazado en la historia de la literatura. Como algunos otros, frecuenta los márgenes y si alude al centro es para atacar lo que éste produce y genera, siempre en pro de la creación de un camino estrictamente artístico. Leerlo sólo para disfutarlo, acercarse al mundo-calabaza, nos convierte, cómo no, en nuevos macedonios al acecho de lo intangible, de lo innorubrable. Una vez desatendemos el horario y colgamos el uniforme somos el autor-lector que Macedonio espera en las líneas de sus textos. Hasta ahí su proyecto, el resto es cosa de la crítica."

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Es el primer bosquejo... se aceptan sugerencias.

30 octubre, 2007

Balter, Tilbur, etc...esos intrusos

A Balter y los suyos todos los veían como intrusos, cosa que a ellos lo tenia sin cuidado, porque…realmente eran intrusos, tanto como exóticos eran los meteoritos que habían provocado la catástrofe chaqueña, la mas importante desde la desaparición de los dinosaurios, y mayor que los cataclismos de 6000 años mas tarde, en Tunguska, Siberia, también de origen cósmico, y en Hiroshima, de origen animal.

28 octubre, 2007

En el Campo del Cielo

Hace 6000 años una lluvia de meteoritos provocó un cataclismo natural y humano en la llanura chaco-pampeana, mas precisamente en el sur de la actual Provincia del Chaco , Argentina. El lugar del acontecimiento es conocido como Campo del Cielo, nombre que los europeos, llamados "conquistadores", enviados por el gobierno de España en el S XVI, tomaron de los aborígenes.

27 octubre, 2007

Peace Warrior


Peace Warrior


Ay Hijos !!! ...son los Hombres de Blanco ...

balter, tilbur, nego y ofronok


Sus cadáveres fueron encontrados en el gran zapallo, muchos siglos después de su misteriosa desaparición en la llanura chaqueña, en la que incursionaban buscando la raíz del zapallo cósmico, o por lo menos el intrigante banquito de quebracho, en el que Macedonio, ya se sentaba durante las largas platicas con los Hombres de Verde, o ya, con ojos inquietos, observaba como crecía el monstruo, en aquel primigenio Campo del Cielo